Graffiti del artista calljero italiano conocido como "Blu·

domingo, 1 de septiembre de 2013

Antropología aplicada para la transformación. Informe: Relaciones Sociales y situación laboral en el marco del Programa Argentina Trabaja- Inclusión Social con Trabajo.

Mónica García     

Resumen                                                          
                                                                                                                                        
El presente informe fue elaborado en el marco del área de Antropología Aplicada de la Universidad Nacional de Gral. San Martín. Este trabajo de investigación presenta distintos datos y sugerencias que pretenden dar cuenta de la necesidad de atender factores como las relaciones entre vecinos de un barrio; la confianza en el referente y, especialmente, la importancia de constituirse en una cooperativa de servicios donde poder aprovecharlos diferentes saberes. Se parte de la hipótesis de que a partir de la realización de actividades sustentables por parte de nuevas cooperativas se logarán sólidos argumentos para una mayor inserción de trabajadores desocupados así como también un importante espacio de socialización e interacción que repercutirá directamente en la vida de jóvenes y sus familias en barrios actualmente segregados.

Introducción
El lanzamiento de una iniciativa de Gobierno puede dar lugar a múltiples interpretaciones. Puede generar posiciones que se oponen entre detractores y defensores de determinada acción estatal. Lo mismo ocurre cuando, una vez instalado un Programa Social en la cotidianeidad de un lugar, se pretende intervenir en ella desde un lugar de organización política. Sin embargo lo que aquí se intentará hacer es ir más allá de esos posicionamientos. Se buscará problematizar el tema desde un enfoque que no pierda de vista ciertas complejidades que se dan en la vida social y que deben ser tenidas en cuenta antes de planificar una nueva o una contrapropuesta política por parte de un sindicato. Es preciso comprender que, más allá de simple posicionamientos “a favor de” o “en contra de”, existen pormenores que son necesarios atender. Hay toda una serie de cuestiones y particularidades que hacen a la vida social de un lugar que deben ser analizadas y comprendidas para evitar totalizar y englobar apreciaciones que pueden, aún bienintencionadamente, correr el riesgo de prescribir un remedio para un diagnóstico erróneo.


Metodología
Se procedió a la recolección de datos en el terreno mediante un sistema cualitativo de preguntas. El trabajo se realizó visitando los hogares de los beneficiarios y aspirantes a beneficiarios del Programa Argentina Trabaja-Inclusión Social con Trabajo.
El desarrollo del trabajo de campo se llevó adelante a través de las técnicas de observación participante, realización de encuestas y entrevistas realizadas tanto con beneficiarios y aspirantes como con diferentes dirigentes barriales o referentes.
El procedimiento habitual consistía en un relevamiento de datos exigido por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a partir de encuestas diseñadas por el Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales, por un lado; entrevistas en  profundidad y, finalmente el resultado de notas de campo tomadas en el transcurso de los meses de Mayo y Agosto de 2010, período en que se realizó la primera investigación. Un segundo momento de investigación estuvo comprendido entre los meses de Julio y Diciembre de 2011.

Áreas de Estudio. Zona geográfica y Población.
La investigación se desarrolló en diferentes zonas Oeste y Noroeste del Conurbano Bonaerense. Específicamente en las localidades de Laferrere, Morón, Merlo Moreno, San Miguel, José C. Paz, Caseros, Ciudadela, José León Suárez, Gran Bourg . En dichas localidades se visitaron hogares ubicados en barrios marginados social y económicamente, con importantes carencias en materia de acceso a servicios básicos como luz, gas y agua potable. De igual modo se trabajó con poblaciones que enfrentan numerosas dificultades a la hora de integrarse al mercado laboral debido a no reunir en la mayoría de los casos las condiciones exigidas en términos de escolaridad, superar el promedio de edad requerido y, en prácticamente todos los casos, habitar zonas periféricas muy alejadas de centros urbanos como la Ciudad de Buenos Aires y receptoras de altos grados de estigmatización y discriminación, que suelen ser relacionadas con la delincuencia.

El programa Argentina Trabaja-Ingreso Social con Trabajo.
Se trata de una iniciativa del Ministerio de de Desarrollo Social de la Nación dirigido a personas desocupadas no beneficiarias de algún plan social o beneficiarias de programas anteriores como el Plan Jefas y Jefes de Familia y/o planes provinciales o municipales. este terreno, Argentina Trabaja se coloca como un nuevo beneficio que reemplaza a los anteriores, quedando como único programa asistencial habilitado para ser recibido en paralelo a la participación en Argentina Trabaja, la Asignación Universal por Hijo.
Argentina Trabaja apunta a ocupar trabajadores organizándose en cooperativas, que el Ministerio de Desarrollo Social implementa a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Las cooperativas tienen a su cargo la realización de distintas actividades de obra pública: mantenimiento  de plazas y calles, limpieza de arroyos y redes cloacales, pavimentación de veredas, iluminación tratamientos de residuos sólidos, mantenimientos de centros comunitarios, comedores y merenderos, obras en escuelas. Los cooperativistas reciben una breve y rápida capacitación de las actividades  encomendadas y cumplen un horario de seis horas diarias extendido entre las 8 y las 14 hs. de lunes  a sábados percibiendo un salario de $1.200 mensuales mediante sistema bancario de tarjeta de débito. Previamente deben inscribirse en un monotributo social que les concede la posibilidad de emitir facturas así como también el derecho a obra social extendida  a sus familiares[1] y la realización de aportes jubilatorios.

Pormenores y relaciones sociales
El Programa es nombrado como “la cooperativa” por la mayoría de los habitantes de los barrios y adquiere diferentes significados según quien la describa. De ello dan cuenta las entrevistas realizadas tanto a beneficiarios, aspirantes o vecinos que comparten el barrio pero que, por diferentes motivos, no acceden ni pretenden acceder al programa. Lo dicho queda demostrado en opiniones que van desde el agradecimiento emocionado al Gobierno Nacional por acercar  posibilidades de empleos a personas que el sector privado (y otras esferas del sector público) deja afuera, hasta expresiones que aseguran que el Estado Nacional es un sostén de “vagos que ni siquiera van a laburar”; pasando por consideraciones que destacan la importancia del programa pero entienden que el salario es muy bajo y no alcanza.
Junto a estas consideraciones existe un abanico de relaciones sociales que se (re) producen mostrando conflictos entre cooperativistas y vecinos no cooperativistas y entre los integrantes de una cooperativa frente a los de otra. Por ejemplo, es muy frecuente que, cuando se busca a un cooperativista para entrevistar o realizar una encuesta, sea muy difícil encontrar el domicilio. Las calles no están bien identificadas, muchas veces tienen nombres que no coinciden con los de la nómina que llevan los encuestadores y esto es porque quizás se han cambiado los nombres de las calles o bien en el barrio se le sigue llamando a una calle por el mismo nombre que tenía hace diez o quince años atrás. El mismo problema se produce con las numeraciones: numeraciones antiguas que siguen manteniendo en las casas, lo que a veces hace que se encuentren dos casas con la misma numeración pero a varias cuadras de distancia. Esto lleva automáticamente a preguntar directamente a un vecino por el nombre de la persona que se busca. En ese caso puede suceder que el vecino sepa de su existencia (sobre todo si la persona en cuestión tiene presencia caracterizada en el barrio) o que no tenga ningún conocimiento de esa persona que se busca. En este último caso se le suele dar una referencia: “trabaja en la cooperativa”. Al pronunciar esa frase se logra  automáticamente entablar una conversación con el vecino. Prácticamente nadie en el barrio contestará que no sabe de qué se le está hablando cuando se le menciona a “la cooperativa”. Es más, seguramente dará alguna orientación aún sin saber a quién se busca: “acá a la vuelta donde está la escuela están sentados con una pechera verde, seguro están tomando mate porque no hacen otra cosa”. Sea esta respuesta u otra, la cooperativa es un tema que puede iniciar cualquier conversación. La idea que muchos vecinos tienen sobre las cooperativas es que no hacen nada productivo, que “tienen a un montón de vagos que encima los bancamos todos con la plata nuestra”. Cuando se les pregunta a estos vecinos por qué dice que son vagos, responden generalmente que “están todos acomodados por política, porque son amigos del puntero y se acomodan (…) trabajan seis horas y van cuando quieren”. La relación entre los cooperativistas y el resto de los vecinos, muchas veces se transforma en una relación entre “nosotros” y “ellos” que, aunque no pueda precisarse si predominantemente, muchas veces es conflictiva. Buena parte de los vecinos de los barrios entienden que las cooperativas forman parte de un sistema clientelar. Predomina la idea de que consigue trabajo aquel que se relaciona con algún dirigente barrial, denominado referente por los cooperativistas y en la jerga habitual del barrio “puntero”. El referente y los cooperativistas entablan una relación clientelar que es básicamente una relación social. Más allá de las interpretaciones habituales que conciben al clientelismo “como un negocio y un viejo vicio de la política hijo de la pobreza y de la ignorancia” (Diario La Nación, Domingo 19 de abril de 2009). En este punto es importante señalar que la relación con el referente suele comenzar en el momento mismo de la inscripción al programa: generalmente antes de anotarse, las personas se acercan al referente para averiguar los detalles del beneficio, de qué se trata, cuánto van a cobrar, etc. El referente ocupa un lugar de confianza que es concedido por los futuros trabajadores a la hora de iniciar los trámites de inscripción. El referente en el barrio es, muchas veces, en el encargado de acompañar cuantas veces sea necesario a los interesados para que realicen sus trámites de inscripción, de ayudarlos a conseguir la documentación requerida en el caso de que no la posean. En definitiva, el accionar del referente suele ser la garantía de un puesto de trabajo en la cooperativa. Para ilustrar esta relación clientelar presente entre los referentes y los futuros cooperativistas, es preciso prestar atención a la fuerza que cobra la noción de confianza  en los barrios. Allí la confianza actúa como motor de reciprocidad. [2]
Este tipo de transacción de bienes y servicios asegura la supervivencia de este estrato social. Los marginados conforman cierto tipo de agrupación que son las redes de intercambio entre familiares y vecinos. Sin embargo este tipo de relación recíproca donde los dos factores básicos para el intercambio son la cercanía física y la confianza, alberga hacia adentro diversas clases de conflictos. Problemáticas que se hacen presente a la hora de devolución de favores. Los referentes tienen muchas y diferentes formas de “cobrarse”, por así decirlo, los favores concedidos. Una de las formas es a partir de un arduo trabajo para lograr escalar posiciones y acceder a lugares de mayor privilegio en el terreno de la política. Esto se observa, por ejemplo, una vez conformada la cooperativa que requiere de determinado número de miembros (que varía según las actividades a realizar), el referente se transforma en el Presidente de la Cooperativa lo que le confiere un grado de status mayor y, de ahí, lograr (o no) un crecimiento hacia otras esferas tales como cargos comunales. No obstante, en este intercambio de favores donde se hace presente la tríada “dar-recibir-devolver”, el retorno o devolución de favores es exigido por el referente mismo. En este caso la relación de reciprocidad obliga a ampliar el análisis y llevarlo más allá de una simple relación social. Se trata de una relación social que también puede producir conflictos y tensiones. Para graficar esta situación, permítase incluir un ejemplo observado durante el transcurso de la investigación: en un barrio de la localidad de José León Suárez, un referente le exigía a los trabajadores una retribución económica  -parte del sueldo de los trabajadores- como compensación por haberles conseguido trabajo. Se trataba de una cooperativa de doce miembros que se dedicaban a la limpieza de un arroyo del barrio aunque muchas veces no contaban con elementos de seguridad necesarios como guantes o barbijos. Uno de los trabajadores tras haber accedido a la exigencia del referente durante algunos meses, decidió no abonar más por los favores concedidos: “un día me cansé de darle plata, le dije que no le iba a dar más porque no me alcanzaba el sueldo ni para mí, ellos (los referentes)  tienen contactos, si quieren pueden pelear para que nos paguen mejor (…) encima quieren que le dé $300 de mi sueldo”. Este trabajador había recibido a modo de represalia la baja del programa por lo que había dejado de trabajar. En las sucesivas entrevistas y visitas al barrio, este trabajador cuenta que antes de quedar desocupado en la fábrica donde había trabajado varios años de su vida, tenía una importante militancia político sindical por ende ahora estaba decidido a organizarse junto a otros vecinos que,  él sabía habían pasado por situaciones similares, para denunciar a este referente ante las autoridades políticas correspondientes. Esta iniciativa le valió una fuerte golpiza por parte de un grupo de seguidores del dirigente barrial. Pero para mostrar la complejidad de este tipo de relaciones, vale decir que no siempre están bien definidas las relaciones de rivalidad entre un lado y el otro. Este trabajador, recuperándose de las lesiones sufridas no duda en declarar que “encima yo iba siempre a laburar, no como otros que no iban nunca, a esos no me importa que le saquen la plata, se lo merecen pero yo laburaba todos los días”. Es decir que, aún reconociendo que otros trabajadores que sufrían los “aprietes” del referente, existía para él una demarcación entre quienes trabajaban y quienes no.
Otro caso, que permite describir relaciones conflictivas entre referentes y trabajadores es el sucedido con una joven que acababa de ser madre: la referente de su cooperativa no reconocía su licencia por maternidad: el argumento era que eso no estaba contemplado porque ellos son monotributistas. No obstante la joven le dijo que ella tenía entendido que el reglamento sí habilitaba este tipo de licencias así como por enfermedad. Lo cierto es que ella prefirió no tomarse licencia porque le iban a descontar el sueldo.
En definitiva, el Programa Argentina Trabaja llega a los barrios donde existen relaciones sociales muy fuertes en materia de confianza, proximidad geográfica y conflictos. Todas estas cuestiones articuladas entre sí. El arribo de las cooperativas ha logrado intensificarlas, permitiendo el mejoramiento económico de muchas familias; el fortalecimiento de lazos sociales a partir de un trabajo realizado en forma de cooperativa; pero también deja un espacio abierto para discutir las condiciones laborales muchas veces en situación de precariedad y, en términos de relaciones sociales, analizar la división surgida entre trabajadores y referentes y entre cooperativistas y no cooperativistas.

A modo de conclusión. Algunas sugerencias.
El Programa Argentina Trabaja significa un beneficio que es reconocido por muchos trabajadores que antes dependían de un plan social con ingresos muy inferiores. Les ha permitido resolver a las personas problemáticas relacionadas con la edad y el nivel educativo que son exigidos por el mercado laboral, asimismo queda resuelto a priori el problema de la falsedad de los datos en que los solicitantes de empleos suelen incurrir para no declarar los verdaderos domicilios por temor (y por experiencia) de ser estigmatizados por vivir en barrios asociados con la marginalidad y el delito.
Sin embargo, las cooperativas podrían adquirir una dimensión más sustentable que les permita continuidad en el tiempo para las mismas y sus trabajadores y fortalecer los lazos algo distantes con los no cooperativistas, sobre todo de parte de éstos que consideran improductiva la actividad de las mismas.
En este sentido se sugiere atender la necesidad fomentar la creación de cooperativas sustentables en todas las zonas afectadas al programa, buscando sustituir éstas por la considerable cantidad de cooperativas que aún persisten y que continúan focalizándose en la prestación de servicios. Para esto es preciso que se tenga en cuenta la capacidad de los trabajadores en términos de oficios: la mayoría de los trabajadores que hoy están desempeñando tareas de recolección, limpieza de espacios públicos y otras actividades, son antiguos trabajadores de las áreas de construcción, plomería, electricidad, carpintería, pintura, etc. Considerando estos datos, la propuesta a realizar debería enfocarse en torno a la constitución de cooperativas productoras de servicios que podrían enfocarse en estos rubros. En suma, cooperativas que puedan producir y se conviertan en generadoras de trabajo. De esta forma, cooperativas que realicen actividades orientadas a los oficios de la mayoría de sus trabajadores daría lugar a múltiples beneficios:
1.    Les permitiría perdurar en el tiempo evitando el riesgo de que a futuro, un cambio de gestión gubernamental provincial o municipal decida suspender las actuales tareas de las cooperativas y colocarlas a cargo de alguna empresa privada que ponga fin al emprendimiento y a muchos puestos de trabajo. Las cooperativas podrían producir para terceros. Podrían tener a su cargo la realización de obras de envergadura para empresas privadas que ocuparían el lugar de clientes. Las cooperativas podrían competir en el mercado frente a otras empresas del rubro y, constituidas en empresas sociales sostenidas por el Estado generarían también sus propias fuentes de recursos que volverían a éste sin ocasionarle pérdida alguna. Esta propuesta permitiría contrarrestar dos argumentos: el primero de parte del Estado acerca de posibles inconvenientes que pudieran producirse en sus cuentas. El segundo argumento a desarmar, se produce en el plano social y tiene que ver con la idea de que las empresas del Estado dan pérdidas.
2.   Los propios trabajadores especializados en el área de construcción y nucleados en las cooperativas podrían ser los encargados de urbanizar su propio barrio solucionando deficiencias importantes en materia de pavimentación, de construcción de viviendas, etc. Esto lograría reducir las fronteras entre el “adentro” y el “afuera” que existe en los barrios entre vecinos que viven dentro o fuera de algunos espacios marginales incluidos como espacios cerrados dentro de un mismo barrio, tales como villas miserias o complejos habitacionales.
3.    Lo descripto a lo largo del informe refuerza la vieja idea existente en buena parte de la sociedad acerca de la valoración por una llamada “cultura del trabajo” donde quien no produce, pierde su condición de utilidad. Se trata de una visión muy presente en cooperativistas que han manifestado su deseo por realizar actividades afines a sus oficios y también es una óptica ampliamente difundida entre vecinos no cooperativistas que entienden que el Estado es un mero dilapidador de recursos. La dinámica de una cooperativa que demuestre un funcionamiento productivo fortalecería las relaciones y disminuiría las distancias existentes con los vecinos no cooperativistas. Del mismo modo, la realización de tareas acordes con oficios de los trabajadores, permitiría estimular el trabajo creativo de los mismos.
4.   Sabido es que los trabajadores son monotributistas lo cual les concede una posición de blanqueamiento y algunos beneficios, por un lado pero, por el otro están privados de derechos tales que la ley contempla y, entre ellos, la sindicalización. Una vez establecidas las cooperativas con sus trabajadores,  podrán hacerse las sucesivas propuestas de efectivización de los empleados       considerados como trabajadores del Estado con los beneficios correspondientes         y la consecuente sindicalización.
5.   En la pelea por la sindicalización, los trabajadores contarán con herramientas de organización. Es posible que, en ese camino, haya tensiones en la relación con los referentes. En ese sentido, el sindicato deberá estar atento a no confundir una relación clientelar entre referentes y vecinos (cooperativas o próximos a serlo) con una relación característica de la pobreza.

Para finalizar, es importante comprender la importancia de la generación de una dinámica productiva por parte de estas empresas sociales y que este dinamismo cobre visibilidad en el barrio, así como también comprender las relaciones sociales  que operan entre los miembros de la población. Se trata de incorporar, en un todo integrado, economía producción y categorías morales. Esferas que están constantemente operando y que no pueden ser analizadas una sin las otras para lograr un funcionamiento acorde con lo deseado.­­­­­­­­­­­­­­­­­­

Bibliografía recomendada.
Míguez, Daniel y Semán, Pablo (comps.)  Santos, cumbias y piquetes. Buenos Aires: Biblos, 2006

Lomnitz, L. A. Cómo sobreviven los marginados. México: Siglo XXI Editores, 1975



[1] El regreso en 2011 a las diferentes zonas de inserción del Programa mostró distintos conflictos suscitados en torno a la obra social puesto que muchos trabajadores reclamaban haber aportado y no haber logrado nunca el alta a la misma.
[2] Se sugiere la lectura de Lomnitz, Larissa Cómo sobreviven los marginados. México: Siglo XXI Editores, 1975

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