Graffiti del artista calljero italiano conocido como "Blu·

sábado, 30 de junio de 2018

Parte V. La gestión neoliberal. Entre la expulsión, las luchas y el consentimiento.

El gobierno de Mauricio Macri reavivó muchos de los conflictos existentes al interior de los grupos y puso en juego todas las categorías e hipótesis que presenté hasta aquí. En primer lugar, luego de años de tensa calma, las políticas públicas destinadas a la ex AU3 trajeron algunas modificaciones a la antigua ley: principalmente anuló la entrega de créditos hipotecarios reemplazándolo por un sistema de subsidios. En resumen, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le entregaba un determinado monto en dinero a cada familia de la ex AU3 (un monto muy inferior al valor de una propiedad en la zona). Una vez recibido el dinero, esa familia debía abandonar la vivienda que ocupaba; luego el Estado llevaba adelante la demolición total de esa propiedad para evitar “errores” anteriores e impedir que vuelvan a ser ocupadas. De esta forma el Estado podría disponer de esas tierras para construir un nuevo barrio prometido y ansiado a inversores inmobiliarios. Es así que tal como sucedió en los años de dictadura cuando las empresas de la familia Macri fueron beneficiarias de las políticas de obra pública, ahora las políticas de expulsión se hacen bajo su gestión de gobierno[i]. Lo interesante del período de Macri y el retorno de las políticas neoliberales que comenzaron en la Ciudad de Buenos Aires, es que pone de manifiesto las hipótesis mencionadas.
En primer lugar y, quizás el más significativo, la lucha de los vecinos de la ex AU3 vino a patear el tablero de la historia argentina y de su identidad moderna, civilizada y blanca. Logrando no solamente el reconocimiento del Estado sino también efectos concretos. Las nuevas políticas neoliberales de la Ciudad intentaron comprar la lucha vecinal ofreciendo un dinero para salir de la ciudad. Esta vez sin el uso de la fuerza pública pero sí con el uso de algunos profesionales de las humanidades que ayudaron a persuadir a los beneficiarios de que debían aceptar el dinero del subsidio. Vale decir que la opción del subsidio era una de las dos posibles, la otra opción continuaba siendo la construcción de viviendas que debía afrontar el Estado pero quería evitar.
En este momento retornan las luchas de los vecinos quienes vuelven a organizarse apelando a la historia que los llevó a la conquista de la ley en 1998. Fue así que muchos vecinos decidieron organizarse nuevamente para rechazar el dinero del subsidio ya que consideraban “no alcanza para comprar una propiedad y busca que salgamos de la ciudad”. Así fue que se organizaron festivales, asambleas semanales donde discutir las diferentes posiciones, entrevistas con legisladores y todo un accionar político popular. En muchas de las reuniones en la Legislatura, a las que pude asistir, muchos diputados proponían tomar ese dinero que “es un presente porque no tienen que devolverlo y pueden comprar una vivienda en cualquier parte aunque no sea en la ciudad”. Decía que aquí se ponían en juego muchas de las categorías y alteridades que mencioné anteriormente. Los vecinos que bregaban por la construcción de viviendas sostenían que el gobierno estaba comerciando con los terrenos públicos y que buscaba evitar construir viviendas sociales.

Demolición de las viviendas que eran abandanodas por los vecinos que caeptaban los subsidios

Afiche del gobierno de la Ciudad Buenos Aires anunciando el remaate de los terrenos que ocupaban las viviendas demolidas de la ex AU3




Unos de los edificios que forman parte de la viviendas sociales
 para habitantes de la Ex au3
Muchos vecinos aceptaron el subsidio y hubo una considerable cantidad que lo rechazó. El Gobierno de la Ciudad empezó a construir viviendas sociales en el año 2011. Se trataba de departamentos en edificios de tres pisos, que tendrían una cuota y podrían ser pagadas a muy largo plazo. En 2014 comenzaron a ubicarse a las familias en las nuevas viviendas, a pesar de que la construcción sufrió algunas interrupciones porque los vecinos reclamaban poder supervisar (no siempre con éxito), con especialistas independientes, que la obra cumpliera con las reglamentaciones vigentes; además existe el reclamo de que la obra no podrá cubrir a todos los que optaron por la vivienda. 



En este momento, ya con las viviendas sociales construidas, se está abriendo un nuevo proceso de lucha y de denuncias que manifiestan que las obras no han sido realizadas adecuadamente, lo que se expresa en graves problemas edilicios, deficientes instalaciones en servicios, denuncias de pérdida de gas en los nuevos edificios. Una serie de reclamos que actualmente se están produciendo y que están dando lugar a un nuevo capítulo en la historia de la ex AU 3 y la lucha por la vivienda. Muy a su pesar el Estado de Buenos Aires, la ciudad que mejor representa a la Argentina blanca, debió aceptar solucionar el problema habitacional de la ex AU3. A pesar de que el problema sigue vigente y restan soluciones, podemos decir que fue la lucha de los vecinos la que quebró las estructuras históricas.  La que enfrentó políticas represivas y neoliberales por igual así como la estigmatización social de quienes consideran que se trata de una población que no merece tales beneficios.
Por otro lado, junto a la hipótesis que muestra una subversión frente a la histórica narrativa oficial, vimos que a escala micro, existen ciertas formas de consenso que muestran las complejidades de la vida urbana. El acceso a nuevas viviendas también puso de manifiesto el modo en que el discurso liberal y meritocrático se hace eco en los propios oprimidos. Previamente había acontecido con quienes aceptaron el subsidio bajo la creencia de ser un regalo, un obsequio que el gobierno concede. En ésta oportunidad, para muchos vecinos el acceso a la vivienda se produjo “gracias a que por primera vez un gobierno nos escuchó y construyó viviendas”. El agradecimiento al gobierno de Mauricio Macri aún persiste en algunos de los beneficiarios. Esto también vuelve a provocar nuevas formas de alteridad ya que por otro lado están los que aseguran que “esto fue un triunfo nuestro, de más de 30 años de lucha”. Y, al mismo tiempo aseguran que “lo que sucede es que aquí hay muchos que nunca lucharon y hoy tienen una casa gracias a nosotros y no al gobierno”. Estos debates y construcción de alteridades se suman también al discurso de la meritocracia que logra tener éxito también en las clases trabajadoras y populares cuando se considera que alguien no merece el beneficio “no puede ser que les den dos departamentos porque tienen una hija embarazada y le dan otra casa para ella y el marido”. Si bien la ley contempla esa posibilidad para evitar el hacinamiento, existe un fuerte rechazo entre vecinos a la hora de evaluar quien merece el beneficio y quién no.
Considero que el caso de la ex AU3 resume buena parte de la vida urbana, las políticas públicas y las luchas populares. Así como también demuestra que lejos de ser homogéneos, tanto la vida urbana como los procesos de luchas, son bien complejos y heterogéneos. Generan identidades, conflictos y contradicciones



[i] El Grupo Macri contaba con algo más de cinco empresas al comenzar la dictadura militar en 1976. Pasó a tener cuarenta y siete empresas en 1983, al acabar la dictadura. Entre algunas de las herencias se cuenta la estatización de la deuda externa privada en 1982 que favoreció a las empresas del nuevo Jefe de Gobierno que se ocupó especialmente de los terrenos de la ex AU3. Y, a modo de completar el círculo y ayudar a la comprensión del problema en cuestión, la familia Macri se benefició con la privatización del servicio de recolección de residuos de la Ciudad de Buenos en Aires decretada por el entonces Intendente, el Brigadier Osvaldo Cacciatore. De esta forma, la gobernación Macri permite entender algunas vinculaciones con el comienzo de la historia de la ex AU3. Para una aproximación inicial ver periódico Infobae, versión digital https://www.infobae.com/america/opinion/2017/01/30/macri-y-la-dictadura/


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